Morgen fahre ich nach LA, dann nach Toronto, dann nach Frankfurt, dann mit dem Zug nach Stuttgart... und das ist alles.
Ahora sí, comienza la aventura, mañana a las 6pm ya estaré en el aeropuerto haciendo el registro de las maletas y esperando pacientemente a abordar el avión a las 8 de la noche, para no volver a estas tierras hasta dentro de un año.
¡Ay caray!, se escucha algo grueso, hasta ayer estaba bien, pero claro, los abrazos con los amigos, el "me voy a perder muchas cosas" y demás cosas sentimentales, hacen que a uno se le revuelva un poco el estómago y sienta nervios. Es simplemente imposible evitarlo.
Claro que allá haré más cosas, conocerás otras tantas, abrá abrazos de otras personas, pero hoy por hoy, en este momento, es casi imposible dejar de sentir cierta nostalgia. No sé por qué pasa eso, pero así es. No es que me arrepienta de mi decisión, sino que claro, uno está acostumbrado a una vida que ya sabe y conoce y siempre ir hacia lo nulamente conocido causa un poco de nervios, miedo, ansiedad, excitación.
El mayor problema, el idioma, creo que ya está mínimamente resuelto, digo, las cosas más básicas y una conversación diara ya sale. Los anuncios en las estaciones de trenes son una mentada de madre por el sonido y aún así creo que ya salen. No me pierdo y ya en casos de ansiedad pues aplico el inglés así me hagan cara fea :P
Comida, tampoco tengo problema.
Clima, tampoco.
Amigos, ya hay unos cuantos por allá.
Regalos, ya los llevo.
Maletas, en proceso.
Abrazos a familia, mañana en el aeropuerto. Los voy a extrañar mucho, en especial a mi hermana, pero estoy segura que cosas positivas van a salir de esto para todos.
Alemania, ahí voy.